Hace unas semanas Jim Rosenberg publicó en el blog de CGAP una interesantísima entrada sobre los esquemas de precios empleados en las distintas plataformas de m-banking dirigidas a población de la base de la pirámide. Se trata de un trabajo en curso, pero ya apuntan algunas conclusiones preliminares y, además, hay varios comentarios externos con aportes interesantes.
Empleando una metodología basada en precios ajustados a paridad de poder de compra, descubre cómo el coste de los servicios es sensiblemente más barato que el de la banca tradicional, pero éste varía de un servicio a otro y de un país a otro (Sarah Rotman y Mark Pickens, del programa de tecnología de CGAP, han elaborado esta tabla comparativa). En su texto, Jim Rosenberg habla de los esquemas de subsidios cruzados y de las tentaciones para los reguladores, como por ejemplo tratar de establecer topes para los precios (price caps) en aras de una mayor asequibilidad, que serían inútiles en vista de la diversidad de esquemas de precios.
Por descontado, CGAP apunta a otros factores que determinan la pendiente de la curva de adopción, más allá del precio, pero no es fácil determinar la importancia de cada uno de ellos. Por este motivo, los servicios que operan en los países de América Latina deberán encontrar catalizadores para la adopción, más allá de un esquema de precios atractivo (que suele ser el primer reclamo).




