Cuando analizamos el entorno para el desarrollo de los servicios financieros móviles en América Latina y Caribe tomamos como referentes internacionales los casos de Kenia, Sudáfrica y Filipinas, ya que ahí se han dado algunas de las experiencias pioneras más exitosas a nivel mundial. Sin embargo, este año está aquiriendo mucha notoriedad la India, cuyo Banco Central (Reserve Bank of India) ha publicado este mismo mes unas directrices (en inglés) para los bancos interesados en ofrecer servicios de m-banking.
Las líneas regulatorias que me parecen más relevantes para los servicios de banca celular (entendiendo como tales los que implican cargos o abonos en cuenta) en India son las siguientes:
- Sólo las entidades con licencia bancaria en India y bajo supervisión del RBI podrán ofrecer este tipo de servicios, aunque podrán apoyarse en corresponsales no bancarios (CNB), si operasen con este tipo de esquema. Además, deben contar con soluciones de core bancario.
- Las operaciones deberán realizarse en rupias, lo que excluye todo tipo de transacciones internacionales (incluyendo remesas), tanto entrantes como salientes.
- La apertura de cuenta debe ser presencial, y se han de cumplir los requisitos habituales de “conozca a su cliente” (KYC).
- El límite impuesto a la transferencia de fondos a través del celular es de 5.000 rupias diarias (unos 100USD); en caso de efectuar una compra el límite se amplía hasta las 10.000 rupias diarias (unos 200USD).
- Se debe ofrecer, en un plazo máximo de 6 meses desde el inicio de las operaciones, la plena interoperabilidad con todos los operadores celulares. También se establece la adopción de la norma ISO 8583 para el envío de órdenes transaccionales, para facilitar la interoperabilidad bancaria.
- Puesto que no existe una infraestructura de sistema nacional de pagos, y se pretende que la operativa esté disponible entre bancos 24×7, se anima a las entidades a lograr acuerdos bilaterales o multilaterales para realizar neteos automáticos entre ellas.
- Las plataformas de m-banking en India deben ofrecer, al menos, seguridad de doble factor, siendo uno de ellos un número de identificación personal móvil (mPIN) con encriptación extremo a extremo y con almacenamiento seguto.
Las directrices han sido bastante criticadas por excluir los modelos de negocio liderados por entidades no bancarias y por limitar la innovación con modelos de SFM tipo monedero móvil (m-wallet). Además, la exigencia de interoperabilidad hace difícil emplear tecnologías basadas en STK, que requieren el acceso a las tarjetas SIM (propiedad de los operadores celulares) y que están consideradas como las más seguras para la banca celular.
Pese a todo, India es un mercado de más de 1100 millones de habitantes, con un mercado celular emergente que ya cuenta con más de 300 millones de celulares (prácticamente equivalente a toda América Latina y el Caribe) y que crece a un ritmo de unos 8 millones de líneas mensuales. En estas condiciones de mercado, un marco regulatorio restrictivo pero claro está incentivando la aparición de diversos servicios financieros móviles, que deberán alcanzar varios millones de usuarios para ser sostenibles, como apunta Philippe Lerouge en su blog (en francés). Iniciativas como Bank a Billion (promovida por Obopay y Grameen Solutions) o mChek (comentada en este gran artículo del MIT Technology Review, en inglés) tratarán de llevar servicios financieros a población de la base de la pirámide.
PD: Como última nota sobre las tendencias de la banca celular en India, Jim Rosenberg publica en el blog de CGAP una interesante entrevista (en inglés) a Naushad Contractor, Director de Marketing para comercio móvil en Vodafone Essar y miembro del comité regulatorio del Mobile Payments Forum de India.






