Minutos como moneda

Ya hace tiempo que tuvimos noticia del uso de los minutos de comunicación (saldo o airtime) como moneda de cambio en algunos países . A modo de anécdota, el semanario The Economist narraba en un artículo del 9 de junio de 2005 titulado Africa’s unmended heart (requiere suscripción) cómo una mujer había pagado un soborno en República Democrática de Congo enviando saldo de telefonía móvil. Recientemente, Mark Pickens (de CGAP) y Hannes van Rensburg retomaban el tema en sendas entradas de sus blogs, y a mí me gustaría también profundizar sobre las implicaciones de la extensión de este uso paralelo en América Latina.

Una mayoría de usuarios de telefonía móvil en la región emplea la modalidad prepago, en la que se dispone de un saldo recargable que se va agotando a medida que se hace uso de la red celular. Normalmente, este proceso se realiza comprando códigos de recarga en agentes y distribuidores, que proporcionan minutos de comunicación en función del dinero pagado por el código.

Es cierto que, en cierta medida, el saldo prepago comparte alguna de las características que definen el dinero electrónico en la legislación europea: almacenamiento en soporte electrónico, emisión ligada a la recepción de fondos de un importe no superior al valor monetario emitido y aceptación como medio de pago por empresas distintas del emisor. Si bien el saldo telefónico sólo cumple estrictamente la primera, los minutos de comunicación equivalen a un valor monetario recibido por el operador, y su uso como medio de pago puede darse en canales informales.

El saldo de telefonía móvil puede emplearse como medio de pago gracias a la facilidad para transferirlo, bien mediante el envío de códigos de recarga a través de una llamada o mensaje corto, bien mediante servicios específicos de transferencia de saldo entre clientes de un mismo operador (un servicio presente en varios países de América Latina). Sin embargo, su uso como moneda electrónica presenta varias limitaciones que lo hacen muy ineficiente:

  • El saldo tiene una caducidad (normalmente, entre uno y tres meses desde la fecha de adquisición).
  • El saldo no es convertible en efectivo, aunque puede revenderse con una prima negativa, o como minutos de conversación en teléfonos compartidos.
  • El saldo de telefonía móvil está gravado por impuestos sobre el valor añadido, además de incorporar el margen de negocio correspondiente a la empresa de telecomunicaciones. Esto implica que cualquier operación financiera realizada con saldo se verá penalizada.

Sumando todos los costes de enviar dinero con este sistema, incluida una hipotética comisión de algún intermediario, pueden llegar a suponer cerca de un 20-25% del valor transferido, lo que da muestra de las condiciones tan desfavorables que está dispuesta a aceptar la población no bancarizada ante la falta de mejores alternativas, tanto en el envío de dinero nacional como en el envío de remesas. Únicamente podría llegar a ser ventajoso enviar remesas en forma de saldo en aquellos casos en los que el receptor vaya a consumir en comunicación móvil el importe enviado .

Advertisement
Escrito en General. Etiquetas: , . 3 Comentarios »

3 comentarios para “Minutos como moneda”

  1. Minutos como moneda Dice:

    [...] Minutos como monedamovilybanca.afi.es/2008/05/22/minutos-como-moneda/ por Rubianes hace pocos segundos [...]

  2. ANDRES Dice:

    EN COLOMBIA ALGUIEN YA UTILIZO ESTE MEDIO PARA QUE DE LOS PASOS Y DE PASO DECIRME CUANTO ES EL SALDO EXACTO QUE SE DEBE DE TENER EN EL CELULAR PARA PODER HACER UNA COMPRA, TODO BIEN A TODOS U MUCHA ENERGIA..


Los comentarios están cerrados.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.